Prevención de Adicciones
¿Cómo saber si un hijo toma drogas?
Si sospechas que tu hijo esté consumiendo drogas, hay algunos cambios de comportamiento o hábitos que nos pueden servir como pista.
Cambios de comportamiento en el hogar relacionados con consumo de droga
* Pérdida de interés en actividades familiares
* Falta de respeto hacia las reglas familiares
* Aumento o pérdida notable en su apetito
* Falta de cumplimiento con las responsabilidades y tareas
* Falta de cumplimiento con la hora acordada para llegar a casa
* Tendencia a ser abusivo verbalmente o físicamente con terceros
* Desaparecen cosas de valor o dinero en la casa
* No quiere decirte dónde va
* Empieza a mentir sobre qué hace, con quién y dónde
* Ofrece excusas constantemente por mal comportamiento
* Pasa mucho más tiempo en su habitación
* Objetos raros en su habitación como: papel de fumar, pipas, discos de cristal, bolsitas de plástico...
Cambios de personalidad relacionados con consumo de droga
* Signos de depresión. No quiere salir
* Empieza a insultar a los demás miembros de la familia
* Parece huir del ámbito familiar y de la gente a la que quiere
* Parece muy enfadado o confundido
* Sufre de paranoia o cambios muy bruscos y extremos en su estado de ánimo
* Parece preocupado, argumentativo y negativo
* Parece demasiado cansado o hiperactivo
* Excesivo rebeldía
* No parece tan feliz como antes
* Ya no habla de sus problemas personales
* Engaña, roba, miente
* Cambia de amigos
Cambios en su aspecto físico
* Huele a alcohol o marihana
* Pierde o gana mucho peso de repente
* No se lava, no se peina parece descuidado
* No se preocupa por su aspecto físico
* No duerme ni come mucho, por lo que tiene aspecto de cansado
* Le falta energía
Actividades sociales
* Empieza a fugarse del colegio
* Abandona a sus viejas amistades y hace amigos que no conoces
* Pierde interés en las actividades escolares y empieza a sacar peores notas
* Se duerme en clase
* Pierde concentración y le cuesta acordarse de las cosas
* No hace sus deberes
* Cuestiona la autoridad de sus profesores y de sus padres
* Pierde interés en actividades deportivas u otros hobbies
* Le cuesta concentrarse
Ver en tu adolescente una o más de estas señales no significa que su hijo sea consumidor de drogas.
A veces la propia adolescencia u otro tipo de problema que nada tiene que ver con el las drogas puedan ser la causa de un cambio de comportamiento o actitud específico.
Si crees que tienes motivo para preocuparte, y si durante un tiempo notas algunos de los cambios de personalidad, apariencia o comportamiento listados anteriormente, es conveniente que hablas con tu adolescente y que busques ayuda .
7º ENTREGA DE LA CAMPAÑA DE PREVENCIÓN
Los diferentes roles en las familias
La familia es la primera escuela de la vida con una gran función social y educativa
El rol que juega la familia es fundamental para la protección, estabilidad, conformación de valores, es el ámbito primordial de desarrollo de cualquier ser humano, desarrollo de la autoestima y de la identidad personal, de los esquemas de convivencia social más elementales y de la experiencia del amor.
En una familia es frecuente que el padre personifique la autoridad, y la madre, el afecto. Pero la exageración o la ausencia de alguno de los roles perjudica la educación de los hijos, El padre debe tener autoridad con cariño y la madre cariño con autoridad. Es decir que los padres deben buscar un equilibrio entre autoritarismo y permisividad, para evitar hijos inseguros o sin control.
Hay personas que piensan que al tener a los hijos como presos en sus propias casas van a lograr que cumplan con las normas del hogar, y no se dan cuenta que pueden estar formando dos tipos de hijos, uno reprimido, inseguro de si, o uno rebelde queriendo llamar la atención todo el tiempo....
En este segundo grupo incluye a los padres que han dejado de educar o lo hacen de una manera menos constante. Son familias que no siguen el compás de los hijos, "sino que obligan a estos a ir detrás de la familia como puedan", y que delegan en cuidadores, abuelos u otros referentes la responsabilidad de educar. "El resultado de esta práctica son niños y niñas con muchos referentes a lo largo de su vida, cada uno de ellos con unas pautas diferentes a la hora de imponer sus límites, lo que les lleva a hacerse un lío y acabar haciendo lo que les da la gana"
Autoridad, autoritarismo y permisividad
"la autoridad no se expresa a través de la imposición" y defiende la "negociación" basada en la comprensión mutua de valores, actitudes y modelos de comportamiento". "La familia es susceptible de transmitir modelos de comportamiento que vayan desde un exceso de permisividad a un exceso de autoridad, aunque ambos extremos no son para nada deseables en la formación de identidad de los niños. Cuando los padres ceden continuamente ante los hijos, estos no suelen interiorizar el significado de frustración y desconocen cómo enfrentarse a los problemas. Por el contrario, cuando se imponen demasiadas reglas, se corre el riesgo de que los hijos crezcan inseguros y con una personalidad dependiente.
Los padres autoritarios ven al niño como un ser que es preciso disciplinar mediante castigos severos y privaciones. Privilegia la norma, la disciplina(obediencia, acatamiento y sumisión y rigor en la formación del hijo). sin ningún tipo de consulta, comunicación y diálogo familiar. Se considera como el único poseedor de la verdad y por ello se torna insensible ante el dolor generado en el hijo por el trato fuerte
En el otro extremo hay padres demasiados permisivos no ponen límites y actúan de esta manera por miedo a que sus hijos les rechacen, porque no quieren repetir viejos patrones de autoritarismo en los que fueron criados o, simplemente, porque no saben poner normas o es más fácil decir que 'sí' para evitar conflictos. “Bajo el término de tolerancia, a menudo no hay otra cosa que permisividad, cuando no dejación de responsabilidades".
Establecer un marco de referencia
La comunicación en la familia es el pilar básico para el desarrollo del menor (configuración de su personalidad y modos de relacionarse con los propios miembros de la familia y con los amigos de la calle). Los padres deben escuchar a los hijos y los hijos a los padres. Pero es importante que estos últimos no olviden que, ante todo, ellos son adultos .
"los niños necesitan que el adulto haga de adulto, porque como amigos ya tienen a los compañeros de clase, de fútbol o de cualquier otra actividad"
Aquellos padres que se ríen ante la primera pataleta del hijo, tendrán más dificultades en corregir ese comportamiento cuando éste sea mayor.
"Los límites que no se han impuesto al niño de pequeño son difíciles de imponer cuando es mayor"
Teniendo en cuenta el autoritarismo o la permisividad con que se están criando los hijos tendremos dos tipos de niños:
* Los que tienen un marco de referencia tan cerrado que no pueden hacer nada y, cuando son mayores, o se rebelan o son retraídos,
* Los que no tienen un marco claro de referencia, sino límites flexibles, los mismos que si en un momento dado tienen que mostrarse violentos para llamar su atención no dudarán en hacerlo".
Aprender a poner límites con autoridad
Los conflictos entre padres e hijos deben aceptarse y afrontarse, ya que, "el niño sabe que siempre tiene la confianza de los padres y que, aunque le riñan, le quieren y él les quiere a su vez porque son sus referentes".
* Aprender a negociar. Hay que hay que hacer un esfuerzo por negociar con los hijos, a pesar de que éstos sean buenos "negociadores".
* Los adultos deben conocer sus propios límites. Si los padres no tienen límites tampoco sabrán ponerlos. No se puede pedir a un niño que utilice el teléfono móvil sólo en momentos de urgencia, si ve que los padres no tienen límite en su uso y lo mantienen permanentemente encendido.
* Saber decir 'no'. El estilo comunicativo de los padres debe estar acorde con sus palabras, es decir, el lenguaje verbal y el lenguaje no verbal no deben contradecirse.
* Ser coherentes. Cuando se niega algo, se tiene que explicar por qué se ha tomado esa decisión, escuchar las argumentaciones de los hijos y actuar de la misma manera que se pide a estos que actúen.
* Escuchar y mirar al niño. Cuando lloran, patalean o gritan, es posible que los niños estén intentando decir algo a los padres.
* Mantener las decisiones. Es importante mantener la coherencia con lo que se hace y se piensa porque de lo contrario se perderá la credibilidad ante los hijos.
* Resaltar lo que se hace bien. El niño debe saber lo que hace mal, pero no se le puede "machacar" con estas actuaciones, también tiene derecho a saber que hay cosas que hace bien.
* Poner límites que tengan valor. "Si hay que decir al niño que no rompa un vaso, no se debe utilizar el chantaje emocional y decirle que mamá se va a poner triste si lo hace, sino que hay que decirle la verdad, que está mal romper un vaso
Poner límites no significa que haya que ser estrictos, sino evitar que los niños y niñas estén consentidos y sean poco "resistentes a la frustración" o "malos perdedores".
"El mejor antídoto es hacer que nuestros hijos se sientan queridos y amados, pero sabiendo que lo que hacen no siempre está bien. Pensar que esto ya lo aprenderá en el colegio es una equivocación, porque la escuela cada año tiene unos profesores diferentes y sólo ocupa un 25% del tiempo del niño"
Les compartimos películas que tratan sobre: La autoridad:
En la película Ray (2005) se muestra como la madre del protagonista intenta hacer un equilibrio. Por un lado le demuestra que lo quiere, lo abraza, le enseña a defenderse y lo aconseja pero por otro lado es rígida a la hora de enseñarle como defenderse solo, pues en varias ocasiones le repite a su hijo que ser ciego no es ser tonto y aunque sufre al verlo caer no lo ayuda para que aprenda del error. al final la película nos muestra que ese equilibrio entre cariño y autoridad que mostro la madre de Ray fue clave para enseñarlo a defenderse solo y así pudo conformar una familia y una fructuosa carrera musical.
Por otro lado las películas como Shine (1996) y Amadeus (1984) muestran que un exceso de autoritarismo crea hijos inseguros, llenos de miedos, incapaces de afrontar la realidad y tomar control sobre sus vidas. Mozart (Amadeus) mostraba su inseguridad teniendo sexo con cualquier tipo de mujer a pesar de ser casado y con un gusto por el licor. Por otro lado David (shine) mostraba su inseguridad a través de una personalidad infantil, y a pesar de que tenía un gran talento no ganaba las competencias por falta de confianza en sí mismo.
El difícil arte de poner límites a los adolescentes
02/07/2011-El amor es como la sal: dañan su sobra y su falta. Lo mismo podríamos decir con respecto a los límites para los adolescentes, ya que la clave está en no abusar de los mismos pero tampoco desestimarlos.
No es fácil saber en que momentos los hijos adolescentes actúan de manera irresponsable por su propia inocencia o por valores mal asimilados.
La razón por la que la etapa de la adolescencia es más dificultoso, es porque también está en juego el control y la autoridad.
Así como el padre debe aprender a abandonar cierta indiscutida potestad (incluso en el plano verbal), el niño debe aprender a beneficiarse de estos cambios sin abusar de los mismos.
Lo que se espera, en definitiva, es que esta batalla emocional de voluntades se acabe de una forma sana y natural, en la que ambos sepan reconocer sus espacios.
Cuando los adolescentes demuestran su independencia con insolencia y carencia de consideración hacia los otros miembros de la familia, ésta actitud no puede obviarse y ser ignorada. La insolencia y falta de respeto no es un signo de independencia, sino del hecho de que se está teniendo un comportamiento inmaduro, que provoca que los padres todavía deban hacerse cargo de modificar.
Los padres deben intentar siempre ser la voz de la razón. Ponerse en un nivel simétrico para conversar, no es nada apropiado, aunque si lo es el hecho de modificar viejos esquemas, y poder escuchar más abiertamente a sus hijos, como personas adultas que ya son.
Es muy importante recordar que durante esta transición también se podrá comenzar a construir la relación que se mantendrá con su hijo durante todo el futuro. Permitir que los incidentes se extiendan pueden crear tensiones cada vez más difíciles de superar, que podrán afectar las relaciones futuras. A veces, la decisión más sabia es saber guardar distancia durante algún tiempo, hasta que puedan prevalecer las cabezas más frescas y el sentido común, desde ambas partes.
Las relaciones cambian todo el tiempo. Pero no es el cambio lo que define el resultado, sino cómo manejamos ese cambio.
A los adolescentes les cuesta asumir los límites que tanto necesitan y que los ayudan a situarse y a conocer cuáles son sus derechos y sus obligaciones.
Los padres y los adultos, en general, deberán enfrentarse a situaciones poco agradables, en las que su seguridad será clave para ayudar al adolescente a superar estas crisis.
Reglas de oro a seguir
* Los horarios de llegada y de irse a acostar, deberán ser modificados a medida que nuestros hijos crezcan.
* Si, los hijos transgreden los horarios convenidos, se deben resolver con la disminución o supresión de los beneficios otorgados..
* Mantener el control de las rutinas del hogar, con respecto a las personas que entran en la casa, los huéspedes que podrán (o no) alojarse temporalmente, o el tipo de actividades que allí se desarrollará.
* No olvidemos que los niños aprenden por modelos, los padres somos sus modelos a imitar, por eso hay que mostrarse seguros.
* Potenciar sus habilidades y mitigar sus defectos. No centrarse solo en los éxitos y fracasos escolares, pues éstos serán una parte de sus vidas, pero no lo único importante.
* Los padres seguirán la misma línea, no contradiciéndose uno al otro y mucho menos delante del adolescente.
* En casos de rabieta o estallido, no es el momento de dialogar con ellos: el lenguaje verbal no sirve de nada.
En muchos casos encontramos chicos y chicas que nos dicen que no saben como evitar “saltar y estallar a la mínima”, que les encantaría controlarse pero que no pueden. No lo hacen para fastidiarnos, sino porque no pueden evitarlo.
Errores más frecuentes
• Podemos negociar las normas a seguir, pero nunca debemos dejar que sean ellos los que marquen los límites.
• No hay que ceder para evitar males mayores pensando que esto pasará con el tiempo.
• Los chicos pueden sentir miedo por tenerlo todo demasiado fácil.
• Debemos dejarles que desarrollen sus propias estrategias, que resuelvan sus problemas y conflictos. Pero siempre debemos estar ahí, en un segundo plano, acompañando..
Firmeza y seguridad de los padres
La disciplina sigue siendo tan importante en la educación de un adolescente como durante el resto de la infancia. La diferencia es que conforme se van haciendo cada vez mayores, los adolescentes cuestionan cada vez más las normas y límites que sus padres les imponen. Sin embargo la disciplina es una herramienta básica en la formación de una persona responsable y estable, así que es muy importante tener unas normas y límites bien definidos y exigir que todos los respeten.
Los padres son el ejemplo
Ayudar a los hijos a expresar sus sentimientos. Si un hijo adolescente le pega a un hermano menor, es importante preguntarle porqué lo ha hecho, y pensar en otras formas de desahogar su enfado.
Expresar reconocimiento cuando su hijo adolescente logra comportarse como es debido. Si llega a casa a la hora acordada por ejemplo, darle las gracias. Si obtiene buenas notas en la escuela, felicitarlo.
Permitir que participe tu adolescente cuando se fijen normas nuevas. Esto no solo será una forma de enseñarle el arte de la negociación (algo que le servirá durante toda su vida), sino que le implicará de tal forma que se sentirá más obligado a cumplir con las reglas. Además, si nota que no eres intransigente y estás dispuesto a escuchar su opinión, aprenderá a hacer lo mismo.
Si un padre o una madre le grita a su hijo adolescente, está enseñándole indirectamente que es una opción válida en caso de desacuerdo, en vez de enseñarle negociar o debatir. En vez de gritar, pare y cuente hasta diez antes de hablar y enseñarle a tu hijo a discutir de forma sosegada e inteligente. Los gritos solamente alejarán más a su adolescente.
Darle alguna margen de decisión en el momento de organizar las tareas que debe realizar. Sentarse con su hijo, explicarle todas las tareas domésticas, y decidir conjuntamente cuáles serán su responsabilidad.
Ser siempre justos. Los padres somos humanos, y a veces nos exasperamos y imponemos una regla nueva o un castigo porque estamos cansados o hartos. Hay que evitar esta situación, pensarlo muy bien antes de introducir nuevas reglas o cambiar una existente, y explicar el motivo a tu adolescente.
Ser muy consistentes y firmes. Por ejemplo, si la norma es hacer los deberes antes de jugar a la playstation, es importante ser inflexible y no cambiarlo nunca, incluso si tu adolescente llega a casa con amigos. Cuando tu adolescente aprende que no vas a ceder, dejará de insistir (aunque esto puede tardar años y supone uno de los aspectos más agotadores de ser padres de adolescentes). Si cedes, tu adolescente cuestionará no solo esta norma repetidas veces, sino otras también.
Ser fiel a tus principios. Probablemente has escuchado muchas veces estos típicos reproches de hijos adolescentes: "Siempre soy la primera que se tiene que ir a casa"; Y es fácil tener la tentación de ceder. Pero todos tenemos nuestros propios valores, y es importante que nuestros hijos adolescentes aprendan a respetar los nuestros. Explícales que todos somos distintos, y cuando protestan y dicen que ojalá su familia fuese distinta, respira hondo y recuerda que esta es una reacción típica en los adolescentes y realmente no piensan así. Simplemente forma parte de la adolescencia cuestionar el sistema que les sigue controlando e intentar mover los límites.
5º entrega
25/06/2011-Orientada a los padres desde la Asociación civil El Refugio. Hoy analizaremos la incidencia de los factores familiares, en particular la comunicación asertiva dentro de los diferentes tipos de familias.
Tipos de Familias
Familias rígidas
Este tipo de familia, en un momento de cambio necesario, no permite la flexibilidad, por ejemplo: se niega a aceptar que los hijos han crecido y que tienen nuevas y diferentes necesidades; en esta familia los hijos se someten, se sienten frustrados y enojados, y su rebeldía puede adoptar formas destructivas, como la adicción al alcohol u otras drogas.
Familias psicosomáticas
En este tipo de familias existe una gran preocupación por dar toda clase de protección y bienestar a sus miembros al grado de facilitarles todo sin medida alguna. La sobreprotección impide el crecimiento del hijo, retrasa su desarrollo y autonomía. Los hace inseguros, los deja indefensos, pudiendo provocarles síntomas psicosomáticos como: psicodermatitis , úlceras, gastritis, migrañas, etcétera.
Familias Amalgamadas
Realizar todas las actividades juntos es la felicidad en este tipo de familias, depender de todos para llevarlas a cabo no permite la individuación. Cada miembro de la familia requiere de actividades muy individuales que dan lugar a la intimidad y al desprendimiento
Familias negadoras
Este tipo de familias tienen baja tolerancia al conflicto: su principal característica es que cada uno de sus miembros adolece de autocrítica y ante la incapacidad de aceptar la existencia de problemas no permite enfrentarlos y darles solución. Los hijos no aprenden a negociar en situaciones azarosas; cuando viene una situación extrema y no aguantan la represión, algún miembro de la familia explota causando una crisis familiar.
Familias Acordeón
Cuando el padre o la madre se ausentan por temporadas prolongadas, ya sea por situaciones laborales, a causa de enfermedades incapacitantes o por alcoholismo o drogadicción de alguno de los cónyuges, el que permanece en la familia tiene que asumir el papel del otro; en consecuencia, la pareja y los hijos descalifican al padre ausente, quien pierde su autoridad. El sistema familiar se estructura de tal forma que cuando el ausente desea integrarse nuevamente, ya no tiene cabida dando oportunidad a algún tipo de síntoma.
Familias con un padrastro
La familia donde existe un padrastro no necesariamente tiene el problema que se plantea en los encuentros, el problema que puede presentarse es el de que el padrastro se vea imposibilitado de poner límites de que su autoridad sea anulada por la pareja, y de que los hijastros lo vean con enojo, más aún si el padre biológico los predispone en contra del nuevo compañero de la madre al sentirse desplazado como esposo y padre. Los niños pueden redoblar las demandas hacia el padre natural y tener resentimientos hacia la madre por haber aceptado a otro hombre que no es su padre.
Familias con un fantasma
Son las familias que al perder un ser querido y significativo se les dificulta continuar su vida cotidiana siguiendo las normas de la casa por ejemplo: mantienen su lugar en la mesa o su habitación tal y como la dejó antes de fallecer. Este tipo de familias detiene su crecimiento al no ser capaces de asignar nuevas tareas a sus miembros.
Familias centradas en los hijos
Cuando la pareja no puede enfrentar sus propios conflictos centra su atención en los problemas de los hijos para evadir el conflicto original. Si bien de esta forma los hijos mantienen unida a la familia, también detienen su crecimiento y propician la dependencia, porque al dejar de ser el motivo de atención de los padres éstos pueden llegar a confrontarse rompiendo así el equilibrio familiar.
Familias con un sólo padre
En este tipo de familias cada uno de los hijos asume el papel del padre ausente; esto impide que vivan su infancia al comportarse como adultos madurando, antes de tiempo, cargando con responsabilidades y probablemente pasando la mayoría de su tiempo con adultos.
Familia extremadamente flexible
Esta familia tiene como particularidad su dificultad para establecer límites claros y firmes; se confunde flexibilidad con libertad absoluta, permitiendo que los hijos hagan lo que quieran. La autoridad es confusa y los límites difusos, por lo tanto los hijos manifiestan competitividad desmedida y destructiva.
Familia de tres generaciones
Familia extensa que comprende a los padres, hijos y abuelos en la misma casa; otra característica es que están amalgamadas provocando que se confundan los roles familiares y que no queden claros las funciones de cada miembro de la familia. Esto genera constantes descalificaciones de los hijos hacia la forma de educación impartida por sus padres, quienes quedan en una posición subalterna y poco pueden incidir en la formación de sus hijos.
Los padres somos modelos de conductas, valores y normas que seguirán nuestros hijos, somos los primeros promotores de su formación. En la medida que estas conductas, valores y normas se realicen de manera congruente, teniendo como base el afecto, el niño será un individuo íntegro en su forma de ser.
El crecimiento de los hijos es un factor importante para cambiar las reglas de la familia, las que deberán ser congruentes con la etapa del desarrollo que va viviendo cada hijo.
Cada etapa de desarrollo de los hijos pone a prueba el sistema familiar con diferentes desafíos que obligan a buscar nuevos patrones de relación.
Para comunicarnos asertivamente podemos poner en práctica tres habilidades: ESCUCHAR, OBSERVAR Y HABLAR.
ESCUCHAR
Demuestra una actitud de acercamiento a tus hijos; permanece atento; muestra interés; presta atención a lo que tu hijo dice y cómo lo dice; evita los mensajes contradictorios; identifica y reconoce los sentimientos que están detrás de las palabras; no interrumpas; escucha cuidadosamente en vez de preparar tu repuesta y asegúrate de haber entendido lo que tu hijo te quiere decir.
OBSERVAR
Observa las expresiones de tus hijos para saber si están relajados y sonríen, si están nerviosos o tensos, si están nerviosos o tensos, si están tristes o enojados; trata de entender su estado de ánimo; responde con manifestaciones de cariño y comprensión.
HABLAR
No ofrezcas consejos a tu hijo cada vez que conversan. Asegúrate de reconocer y elogiar las cosas que tu hijo hace bien.
Crítica el comportamiento de tu hijo , no a tu hijo No conviertas la conversación en un regaño. Evita usar palabras como siempre o nunca (siempre te equivocas o nunca lo haces bien). Evita que tu tono de voz suene a burla, a crítica o a imposición.
La comunicación clara y directa propicia las relaciones estables y el aprendizaje de valores es posible que los hijos sean menos vulnerables a las influencias negativas, tengan la capacidad de decir no y no permitan que los manipulen o presionen.
LA COMUNICACIÓN ASERTIVA
Es importante criar hijos asertivos porque los ayudamos a ser firmes en sus convicciones y a tener seguridad y confianza en ellos mismos. Les enseñamos a respetar las opiniones de los demás y a hacer respetar las suyas
La asertividad es la habilidad de expresar los deseos de una manera amable, franca., abierta , directa, y adecuada, logrando decir lo que se quiere, sin atentar contra los demás, se basa en defender los propios derechos sin violentar los ajenos. Se encuentra en un punto intermedio entre dos conductas: la agresividad y la pasividad
Cuando sólo se usa el lenguaje verbal hablamos de diálogo. Y éste se manifiesta de dos formas extremas: por exceso o por defecto. Ambas, provocan distanciamiento entre padres e hijos. Hay padres que, con la mejor de las intenciones, procuran crear un clima de diálogo con sus hijos e intentan verbalizar absolutamente todo. Esta actitud fácilmente puede llevar a los padres a convertirse en interrogadores o en sermoneadores, o en ambas cosas.
Los hijos acaban por no escuchar o se escapan con evasivas. En estos casos, se confunde el diálogo con el monólogo y la comunicación con la enseñanza.
Para establecer una buena comunicación en la familia
· Padres e hijos deben aprender a expresar sus sentimientos y ser congruente con su pensar, sentir y actuar.
· Utilice el pronombre yo al comenzar las oraciones, para evidenciar de que forma asume la responsabilidad de sus palabras.
.Cambie la forma imperativa;"¡Quiero que...!" por "¡Me gustaría que...!"
· Ceda la palabra. Hablar al mismo tiempo impide escuchar.
· Escuche atentamente.
· Sea tolerante y paciente; mantenga la calma.
· Evite discusiones estériles.
· Póngase en los zapatos del otro.
· Pregunte a sus hijos, es ideal para conocerlos mejor.
· Es importante que mantenga contacto visual cuando hable con sus hijos, incluso les puede mostrar afecto tomando sus manos.
· Hable no solo de las cosas que le molestan de sus hijos, también sobre las cosas que le agradan de ellos.
· No juzgue ni critique a sus hijos cuando comentan algo que no le agrade; esta actitud podría alejarlos.
· Hable de los valores humanos con sus hijos y póngalos en práctica.
Si la comunicación se establece adecuadamente, sus hijos tendrán la confianza para expresar sus sentimientos y para aclarar las dudas con la guía u orientación de su parte.
Las relaciones familiares se harán más sólidas si se establece una buena comunicación, que permita a los hijos hablar de su independencia.
Por el contrario, si los canales de comunicación se encuentran bloqueados de manera impositiva habrá una resistencia a cambiar, dándose como resultado el desarrollo de un síntoma que pudiera ser el consumo de drogas, favoreciendo una adicción.
INFLUENCIAS INTERPERSONALES Y SOCIALES
19/06/2011-Las condiciones ambientales influyen en las decisiones de los jóvenes de consumir alcohol u otras drogas. Algunas condiciones ambientales son de naturaleza personal: por ejemplo, las amistades.
Cada joven tiene un entorno social e interpersonal único que incluye a padres, hermanos, amigos y otros adultos significativos: profesores, dirección de la escuela, policías, etc. Estos pueden modelar el entorno social inmediato en el cual el joven vive apoyando y promoviendo normas, actitudes y conductas que disminuyan la posibilidad de que los niños y jóvenes consuman alcohol u otras drogas.
Influencia de los Padres
Los padres son los que más influyen en los niños y los preadolescentes. Esto es verdad incluso teniendo en cuenta que la estructura de la familia a finales de los ochenta manifiesta diferentes formas: familias monoparentales, familias cuyos padres se han vuelto a casar y conviven con hijos de anteriores matrimonios, padres “suplentes’ como los abuelos u otros, además de la tradicional familia biparental. Unas relaciones familiares positivas, cariñosas y comprometidas desalientan al joven a la hora de iniciarse en el consumo de drogas.
Debido a que los niños tienden a imitar lo que ven y a actuar según la conducta de sus padres, el propio consumo por parte de los padres y sus actitudes al respecto son fuertes señales para los niños respecto a la propia aceptabilidad de su consumo.
Los jóvenes tienen más probabilidad de consumir sustancias si los padres mantienen una actitud tolerante o las consumen ellos mismos. Los padres pueden influir de una manera positiva y fuerte sobre la vida de sus propios hijos.
Influencia de los amigos
La presión de grupo es uno de los factores más importantes que determinan la conducta del adolescente; cuando la presión es negativa, favorece conductas de alto riesgo:
* Consumir droga para ser aceptado.
* Intervenir en actos delictivos o de violencia , sólo por complacer a la mayoría y demostrar que tiene "valor".
El grupo y su ejemplo, contribuyen a la formación de escala de valores de la persona en edad adolescente e influye en su estilo de vida.
Las malas compañías resultan atractivas porque son personas que se atreven a hacer lo prohibido. Tienen una imagen que producen admiración, pero casi siempre terminan mal, porque se empeñan en caminar por la cuerda floja, no tienen miedo y tampoco nada que perder.
Los jóvenes muchas veces no pueden darse cuenta que una mala compañía puede llegar a ser un probable delincuente en potencia, principalmente cuando trata de rodearse de personas más débiles para dominarlas y utilizarlas para algún propósito riesgoso.
Los adolescentes de carácter lábil, tímidos, generalmente conflictuados y descontentos consigo mismos y con su familia, son la presa fácil para estos sujetos que están al acecho buscando una víctima para sus audaces caprichos.
La relación con amigos que consumen alcohol y otras drogas durante la adolescencia es uno de los más fuertes predictores de consumo.
No está claro por qué los adolescentes prefieren a estos chicos que consumen en vez de a otros. Una de las razones puede ser que los adolescentes necesitan sentir que pertenecen a algo, y a menudo este grupo es el más accesible, todo lo que tienen que hacer es fumar, o beber, o consumir otras drogas. Los estudios muestran que estos grupos a menudo están compuestos por chicos solitarios que necesitan amigos.
Los padres preocupados por las amistades de sus hijos deben sondear si tienen sentimientos de soledad, aislamiento o necesitan sentir que pertenecen a algo y en tal caso dar los pasos necesarios para ayudarles a formar parte de otros grupos.
Influencia de la Comunidad
Adultos y jóvenes establecen juntos qué pautas de conducta son aceptables socialmente. Tales normas cubren prácticamente todas las conductas, incluyendo el consumo de alcohol y otras drogas. Se piensa que la percepción social de tales directrices sociales tiene una influencia significativa en el consumo de alcohol y otras drogas.
Una comunidad se pueden definir de muchas maneras: municipios, grupos religiosos, barrios o escuelas, y difieren en las pautas de consumo de alcohol y otras drogas que consideran aceptables.
En otros grupos, el consumo elevado de alcohol, especialmente entre varones, se considera más aceptable que en otros grupos. Por otro lado, ciertos grupos religiosos crían a sus hijos en un ambiente en el cual el consumo de alcohol y otras drogas es fuertemente rechazado, y reprimido.
La percepción de las normas vigentes en una comunidad sobre el consumo de alcohol y otras drogas influye en las decisiones que se toman al respecto.
Política escolar
Establecer y hacer cumplir una normativa escolar también afecta al consumo de alcohol y otras drogas. Las escuelas con una clara normativa en contra del tabaco, el alcohol y otras drogas, reducen el consumo.
Las escuelas con una normativa dura crean un clima que apoya los esfuerzos de los programas de prevención.
El cumplimento de la Ley a nivel local
Del mismo modo que la normativa escolar, las medidas legales y policiales a nivel local pueden desalentar a los jóvenes a la hora de consumir alcohol y otras drogas en lugares públicos, dentro o fuera de la escuela.
INFLUENCIAS AMBIENTALES GLOBALES
Las leyes que regulan la venta y distribución de alcohol y otras drogas, la producción y marketing de dichas sustancias y la representación gráfica del consumo de alcohol en la televisión y en las películas, parecen influenciar las decisiones de los jóvenes de cara a consumir alcohol u otras drogas.
Programación de TV y guiones de cine
La televisión se ha convertido en una parte importante del ambiente en el que la juventud aprende muchas conductas.
Los protagonistas de la televisión también utilizan bebidas alcohólicas para reducir la tensión en situaciones desagradables o incómodas (“necesito un trago”).
De este modo, los jóvenes aprenden que el alcohol puede disminuir el malestar, aunque en la realidad no sea así.
¿Qué hacer si mi hijo llega ebrio o bajo el efecto de alguna droga a casa?
* Primero, atiéndalo y cuídelo hasta que se recupere.
* Comunique su desaprobación ante esta conducta.
* Sea comprensivo y escuche sus razones. Pregúntele qué es lo que está viviendo en lo personal y en relación a sus amistades. Deje que explique sus problemas.
* Si hay algún familiar con problemas de alcohol, adviértale a su hijo que tenga más cuidado, ya que se trata de un factor de riesgo, que aumenta la probabilidad de que él también sea dependiente.
* En caso de que ocurra reiteradamente, aborde el tema para detener el consumo..
* Conversen sobre las consecuencias que tiene el consumo de drogas, que les puede afectar sus vidas, hacerles perder el control, ocasionarles la muerte, provoca problemas en la familia, en su barrio o comunidad, tales como la violencia, la incomunicación, rupturas familiares, accidentes automovilísticos, robo y delincuencia.
¿Qué puede hacer un padre para que su hijo resista a las presiones sociales?
* Alentarlos a canalizar sus energías a través del deporte, el estudio o el trabajo. Una persona joven no puede estar ociosa porque posee un monto de energía que no puede reprimir y en una gran ciudad se encuentra expuesto a toda clase de tentaciones que pueden hacerles perder su verdadero camino.
* Dialogar con él, conocer sus necesidades, tratarlo con afecto y comprensión, sin juzgarlo y aceptándolo como es, entendiendo sus cambios de humor, su inestabilidad, su apatía e indiferencia, es la característica propia de la adolescencia, pero que es circunstancial y nunca definitiva, ya que alguna vez termina para dar paso a una persona nueva que logra adaptarse.
* Ayudarlos a tomar conciencia de la importancia de escoger pertenecer a un grupo de conducta sana, que le favorezca e impulse aspectos positivos y contribuya a un desarrollo personal saludable en el aspecto físico, psicológico y social.
* Preocuparse de lo que hace y a dónde va.
* Permitir que lleve a sus amigos a la casa y compartir sus actividades
DECIR NO A LAS DROGAS
12/06/2011-Hay padres sobreprotectores o dominantes que incapacitan a sus hijos para decidir, ya que por miedo a que se equivoquen o sufran o por afán de manejarlos en todo, coartan su libertad de elegir y su responsabilidad para asumir los resultados de esas elecciones. Sumado a esto las conductas imprudentes, la inseguridad, la falta de medición de peligros, la búsqueda de nuevas experiencias, de placer, de evasión y otros factores individuales que caracterizan a los jóvenes pueden ser generadores de adicciones en nuestro hijo.
Elegir con criterio es lo mejor que puede aprender un hijo.
Desde que los hijos nacen, la vida del hogar gira en torno a ellos. Cómo educarlos y darles herramientas para vivir mejor en el futuro.
Educar es ayudar a crecer en libertad y responsabilidad, tendremos que ayudar a nuestro hijo a aprender a tomar decisiones.
Un hijo que toma decisiones sentirá que participa activamente, en el rumbo de su propia vida y eso será el mejor estímulo para crecer en madurez personal
Aprender a tomar decisiones es un proceso que implica.
· Definir el problema u objetivo,
· Recoger la información que podamos sobre él.
· Ttener claras las alternativas, y sus consecuencias.
· Llevar a la práctica la decisión.
PARA ENSEÑAR A NUESTRO HIJO A TOMAR DECISIONES TENEMOS QUE CONOCER BIEN…. ¿CÓMO ES NUESTRO HIJO?
Cada hijo es diferente, y diferente ha de ser también la forma en que enseñemos a pensar, valorar, optar... Tendremos que apoyarnos en sus puntos fuertes, al tiempo que fortalecemos los débiles.
De una forma general, es posible establecer cuatro estilos personales:
El impulsivo: primero actúa y luego reflexiona... y se lleva las manos a la cabeza, porque las consecuencias son a menudo negativas. Tendremos que ayudarlo en
la reflexión: invitándolo a dar razones de su elección antes de actuar, alentándolo para que busque varias opciones entre las que decidir y explicándole cómo puede valorar sus pro y sus contras.
El indeciso: al contrario que el impulsivo, este hijo reflexiona todo antes de decidir. Tiene tanta aversión al riesgo que puede perder la oportunidad de tomar una decisión. Lo podremos ayudar proponiéndole un límite de tiempo en el que decidir, dándole muchas oportunidades en las que tenga que elegir una opción para crear el hábito, y fortaleciendo la seguridad en sí mismo con las palabras de ánimo.
El rígido: este hijo no se plantea siquiera la necesidad de tomar decisiones, ya que hace siempre las cosas del mismo modo, "porque siempre las he hecho así". Necesita que le sugiramos nuevas alternativas con mayores ventajas, tendremos que encontrar la manera de hacerle ver el valor de la información previa antes de tomar una decisión, razonarle aquel refrán "rectificar es de sabios", y hacerle entender que siempre se puede mejorar y sacar lecciones en la vida.
El prudente: probablemente es el niño mejor preparado para tomar decisiones, ya que sabe lo que quiere y cómo lograrlo, arriesgando únicamente lo necesario. Es lento en la reflexión y rápido en la ejecución.
Habilidades Interpersonales y Resistencia a la Presión de Grupo
Las Habilidades Interpersonales para relacionarse y comunicarse eficazmente, parecen estar relacionadas con el inicio del consumo de alcohol u otras drogas por algunos jóvenes. Debido a que el primer consumo se realiza generalmente en una situación social, cuanto más confianza tengan los jóvenes en sus decisiones de no consumir, y mejores sean sus habilidades para comunicar esta posición, más capaces serán de resistir la presión de grupo; en relación con el consumo de drogas.
De los trece años en adelante, y a veces antes, los niños buscan parecerse a sus iguales separándose de sus padres para ser ellos. Pero curiosamente, muchos sólo consiguen llegar a ser idénticos a sus pares. Porque les falta seguridad para poder desarrollar una identidad propia. Y cuando carecen de ella, caen fácilmente en la tiranía del grupo. Es entonces cuando el "todos lo hacen" se convierte en norma de vida: Esta situación, tan común hoy día, se da principalmente por dos factores: una familia sin peso y una personalidad sugestionable -autoestima baja- .
FAMILIA CON PESO
Por miedo a la reacción de sus papás muchos adolescentes se cierran a la opinión de su casa en temas tan importantes como la droga. Entonces la opinión del grupo, muchas veces equivocada, prevalece y la familia va perdiendo peso. Y en la adolescencia los pesos son claves. Una familia puede ser buena, alegre, unida, pero no tener un grado de importancia suficiente para sus hijos. Y eso es grave.
Factores que aumentan el peso y la protección de la familia sobre sus hijos, haciéndoles más seguros y menos vulnerables al grupo.:
* Padres preocupados de la salud física y biológica de sus hijos. Un niño cansado se desconcentra. No entiende nada porque tiene hambre y sueño. Entonces se porta pésimo. El colegio lo castiga, los padres lo retan, el niño se rebela y se refugia en los amigos. Otro ejemplo: un joven que ha pasado en fiestas viernes y sábado y el lunes tiene evaluación, estará reventado. Si un amigo le ofrece un par de "dosis" para estar alerta, quizás acepte.
* Límites bien definidos, orden y horarios que se cumplen. La seguridad, que es la segunda necesidad básica de todo ser humano después de tener techo y alimento, la dan las reglas no rígidas, pero sí sostenidas y permanentes en el tiempo. Si la seguridad y orden no la encuentra en su casa, el hijo la buscará en otra parte: el grupo con sus propias reglas.
* Mostrar el amor. Una persona segura es alguien que se sabe cuidado y protegido y por lo tanto querido. Los adolescentes reclaman cuando sus padres los pasan a buscar o les ponen límites de horario o les niegan determinados panoramas. Patalean, gritan, se enojan, pero se saben protegidos, queridos. "Pero si mi hija ya tiene 16 años", reclama una madre que se niega a controlarla. "Llegué el otro día a las 5 de la mañana pasada a trago. Mi mamá dormía y ni lo notó. Es que no le importo", cuenta la misma hija.
* Abrir la casa. Si el “living” está recién tapizado y nadie -ese nadie son los amigos de mis hijos- se puede sentar, mejor no invitar e irse... adivine adónde. ¡Lógico!, a un lugar donde no haya una mamá. Propicia ocasión para iniciarse en el trago.
PADRES CATASTROFISTAS
Tal vez la mejor manera de perder peso como familia sea la actitud catastrofista de los padres. Es decir, ante algún cuento de un hijo, censurar, desesperarse y prohibir. Lo prudente es conversar -no interrogar-, teniendo espacios de diálogo.
Se puede afirmar que, en general, ante una comida rica, en un ambiente grato y con unos padres más bien callados, los hijos empiezan a soltar. "¿Te cuento? Juan se curó el otro día en la fiesta". Si los progenitores en vez de horrorizarse, escuchan y luego plantean un diálogo como el siguiente, la familia empieza a tener un peso insospechado en el hijo: “¿qué piensas tú de lo que él hizo?, ¿tú tomaste?, ¿qué piensan los hermanos de esto que pasó?". Entonces los padres con tranquilidad dan su opinión al respecto y luego sugieren: "¿Te atreverías a decirle a Juan lo que le puede pasar si sigue tomando?".
Pedir ayuda es visto socialmente como un signo de debilidad. Dejar que la gente se entere que hay problemas se identifica con sentimientos de inferioridad.
Mantener estos problemas ocultos implica aumentar su gravedad y las consecuencias derivadas de ello pueden ser ya avanzadas o irreversibles.
Sumate a esta campaña de prevención de adicciones junto al Refugio, consultá si tenés dudas al: 15446838 y 15666733 Mail: elrefugio@soon.com.ar
La prevención de adicciones comienza en casa
07/06/2011-Desde El Refugio seguimos compartiendo estrategias para prevenir las adicciones en los hijos y comenzaremos abordando los factores individuales que influyen, como ser la personalidad.
Algunos rasgos parecen ser los más predictivos: el joven que no está de acuerdo con los valores sociales ni con estructuras como la escuela, las instituciones religiosas o la familia. Dichos rasgos son:
- Rebeldía.
- Alto nivel de búsqueda de sensaciones.
- Inconformismo con valores tradicionales.
- Alta tolerancia a la conducta desviada.
- Resistencia a la autoridad tradicional.
- Fuerte necesidad de independencia.
- Baja autoestima y;
- Sentimientos de falta de control sobre su vida.
Hoy nos vamos a formar sobre la baja autoestima:
La autoestima es la autovaloración que el sujeto tiene de si, de la propia personalidad, de las actitudes y de las habilidades, que son los aspectos que constituyen la base de la identidad personal.
La autoestima se construye desde la infancia y depende de la forma de relación con las personas significativas, principalmente los padres.
Cuando el niño o adolescente no logra valorarse a si mismo… su vida se ve afectada negativamente:
• En la toma de decisiones, la capacidad de juicio, la habilidad para resolver problemas, le cuesta desarrollar su potencial en lo educativo, vocacional, social e interpersonal.
• En el aprendizaje su pensamiento se torna poco realista, negativo y desorganizado.
Para asegurar un desarrollo psicológico armonioso con alta autoestima los padres deben expresar amor a sus hijos, alentarlos en sus iniciativas individuales, minimizando los errores que podrán ser señalados como experiencia de aprendizaje.
¿Qué podemos hacer como padres en la prevención de adicciones?
• Fomentar el vínculo afectivo con los niños dedicándoles tiempo, atención, y demostrándoles cariño a diario
• Aprovechar las oportunidades cotidianas (al discutir noticias, ver películas, etc.) para conversar naturalmente con los niños sobre las drogas desde pequeños
• Preguntarle a los niños sus impresiones y opiniones sobre lo que han visto, oído o leído acerca de las drogas
• Contestar las preguntas de sus niños honestamente, consultando fuentes de información cuando no sepan las respuestas
• Comunicar explícitamente su posición respecto al uso de drogas
• Conocer las amistades de sus niños y sus familias
• Supervisar las actividades de sus niños, y limitar contacto con lugares y situaciones propicios para el uso de drogas
• Enseñar a los niños estrategias para comunicarse afirmativamente y resistir la presión de grupo
• Alentar que participen en actividades atléticas, artísticas, musicales o sociales
• Involucrarse en la educación y recreación de sus hijos
• Demostrar su disponibilidad para apoyar a sus niños cuando tengan dificultades
• Mantenerse alerta a síntomas de depresión y ansiedad en los hijos
Los jóvenes dan muchas razones para consumir drogas
1. Pasarlo bien: Si usas drogas para intentar reírte, lo más probable es que los demás se rían de ti ya que no actuarás con naturalidad. Para pasarlo bien, lo mejor es ser tú mismo, actuando según tu forma de ser, de forma natural y con respeto.
2. Solucionar un problema: Las dificultades sólo se solucionan haciéndoles frente. Si usas las drogas como un medio para solventar un problema te estarás creando otro.
3. Relacionarme mejor con la gente: La simpatía o las habilidades sociales no se adquieren por medio del uso de drogas. Para relacionarse con las personas es mejor aprender y desarrollar conductas adaptadas socialmente. Las drogas "no prestan lo que natura no da".
4. Evadirme de la realidad: Hay veces que la realidad que nos toca vivir es muy dura y momentáneamente necesitamos evadirnos. Es mejor hacerlo mediante la práctica de un deporte, un hobby o una afición; pero no con las drogas, porque corremos el riesgo de no regresar a la auténtica realidad en la que vivimos.
5. Conocer nuevas sensaciones: El hombre siempre busca algo nuevo. Es algo innato. Las drogas nos enseñan 'cosas' pero el precio que hay que pagar por ellas es demasiado alto. Es mejor recurrir a la lectura, la imaginación, el desarrollo de la amistad y las relaciones interpersonales, el conocimiento de uno mismo, etc.
6. Estar a la moda: Sinceramente, hay modas que es mejor no seguir. Así de sencillo. Tú debes ser el dueño de tu propia moda sin dejarte presionar por nadie en cuanto a lo que debes y no debes hacer. 'Que no te coman el coco' diciendo que esto o lo otro es lo último, la novedad. Todas las drogas son muy antiguas.
7. Obtener mejores resultados académicos o deportivos: Tal vez mejores tus resultados eventualmente, pero a corto plazo notarás que la bajada es mucho mayor. Además estás engañando a los demás con lo que pierdes credibilidad y confianza en ti mismo. Es mejor un buen esfuerzo que un éxito no merecido.
8. Tener éxito con las chicas/chicos: Esto es algo deseable por todos, pero si alguien te ha dicho que con las drogas podrás 'ligar' más, te han engañado. Podrás estar más hablador o más risueño; pero solo serán estados que duran muy poco tiempo. Es mejor ser hablador, jovial, entretenido por naturaleza o aprender a serlo mediante el aprendizaje de habilidades sociales.
9. Integrarme en el grupo de amigos/amigas: Si para formar parte de un grupo necesitas tomar alguna droga es mejor que cambies de amigos. Aquellos, en realidad no lo eran ya que no toleraban/permitían que tú te comportaras según tus propios criterios.
10. Disfrutar de la vida: A todos nos gusta disfrutar, reir, pasarlo bien. La diferencia está en la manera que utilizamos para ello. El uso de drogas altera nuestro comportamiento, el sentido de la vida y modifica todas nuestras relaciones sociales y familiares. De este modo difícilmente se puede disfrutar.
“El hogar tiene que ser el mejor refugio para los hijos….y se puede lograr brindándoles amor, atención, escucha y tiempo… “
29/05/2011-El consumo de drogas ha llegado a ser, en los tiempos modernos, un problema serio que tiene repercusiones en el campo de la salud individual, familiar y social, generando una gran preocupación.
Este fenómeno constituye una violación a los derechos humanos de los niños, niñas y adolescentes, tal como está consagrado en la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas y se profundiza en la Ley provincial Nº 12.967: “El niño debe gozar de los beneficios de la seguridad social. Tendrá derecho a crecer y desarrollarse en buena salud; con este fin deberán proporcionarse, tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal y postnatal. El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios médicos adecuados“
Es responsabilidad de todos garantizar que se cumplan estos derechos y como miembros del Consejo de niñez, adolescencia y familia de la Provincia del cual formamos parte, decidimos desde El Refugio sumar nuestro granito de arena para hacer algo por nuestros niños y jóvenes.
Así como un árbol depende de sus raíces para crecer sano y fuerte…..así pasa con nuestros niños….su crecimiento depende de una familia consolidada en los valores que hacen a las relaciones interpersonales como ser: la comunicación asertiva, el amor, la paciencia, la presencia y los ejemplos entre otros…La familia es la raíz que alimentará a ese niño en todos sus aspectos para que sea una persona feliz…
Al hablar acerca de la prevención se dejan de lado las consecuencias del consumo y se buscan las causas de la adicción, que generalmente son múltiples:
* La baja autoestima,
* la presión grupal,
* la desvalorización y la necesidad de desinhibirse
* la desintegración familiar,
* la falta de comunicación entre los miembros de la familia
* la ausencia de guías adecuadas para la formación del adolescente,
* la carencia de afecto,
* falta de limites,
* un ámbito de amigos que consuman
* fácil acceso a la droga,
* el uso de medicamentos sin receta médica,
* la influencia de los medios publicitarios,
* las características de personalidad, etc
Estadísticas realizadas por SEDRONAR llegan a la conclusión que:
“El consumo de drogas se duplica cuando los jóvenes no comparten ningún día la mesa familiar, y carecen de este espacio para el diálogo.
En el mismo estudio se registraron consumos más altos en los jóvenes que no creen que sus proyectos personales a futuro sean buenos.”
La drogadicción se instaura en la carencia de algo…..Cuando le preguntamos a los chicos que consumen drogas porqué lo hacen…algunos respondieron:
“Porque me siento solo….porque tengo miedo… porque no soporto a mi familia… porque estoy harto de las peleas en mi casa…. porque nadie me quiere… nadie me escucha…No sirvo para nada…”
Estas respuestas no solo nos llenan los ojos de lágrimas….también nos deben hacer recapacitar de cómo estamos viviendo en cada uno de nuestros hogares…
¿Qué dejamos de hacer?....¿Qué podríamos cambiar?....
Escuchando el lenguaje del corazón de los niños y adolescentes percibimos que….
Muchos padres no saben como vincularse con sus hijos. Otros priorizan el trabajo, el gimnasio, el placer y no les queda tiempo para compartir gratos momentos con sus hijos….en otras situaciones los sobrepasó la crisis económica o matrimoniales, y en muchos casos las carencias afectivas de los hijos fueron reemplazadas por cosas materiales…
Sin embargo, no queremos dejar de lado que existen otros factores que pueden intervenir en la adicción, estos son denominados según sociólogos y psicólogos como:
* Factores personales: autoestima negativa, inseguridad, aislamiento, conductas imprudentes, falta de medición de peligros, ausencia de proyectos de vida, búsqueda de nuevas experiencias, de placer, curiosidad, imitación, intolerancia a las pérdidas, crisis evolutivas, necesidad de evasión, y de aceptación.
* Factores sociales: influencia del entorno social.
* Factores familiares: familias disfuncionales, falta de apoyo, afectos, escucha y contención, falta de diálogo y comunicación, roles poco definidos, presencia de autoritarismo y violencia, o ausencia de figuras de autoridad, falta de limites, sobreprotección y posesividad.
Con lo expuesto, esta claro que lo que se pretende es hacer hincapié en el rol de la familia, puesto que consideramos es la institución social por excelencia, se la entiende como el principal agente socializador del joven y por ende la responsable de su contención, educación y formación para la vida y futuro del niño y adolescente.
El sentimiento de pertenencia que tenga el niño y la niña hacia su familia se presenta como el camino más fácil para tomar decisiones fuera o dentro de ella, sobre todo las enfocadas a prácticas de responsabilidad hacia él mismo a nivel integral.
LO QUE ESPERAMOS CON ESTA CAMPAÑA ES LOGRAR LA CONCIENTIZACIÓN DE LAS FAMILIAS SOBRE LA RESPONSABILIDAD DE EDUCAR SOBRE LA PREVENCIÓN, como dice el dicho ”Es mejor prevenir que curar”
Nadie nace sabiendo ser padre, pero podemos aprender desde el autoconocimiento, comunicándonos y capacitándonos para una sana convivencia.
Asociación civil El Refugio de Sunchales
Si la gente quiere hacer consultas lo pueden hacer a:
elrefugio@soon.com.ar
Cel: 03493 15446838 - 03493 15666733